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Voces que resisten el silencio 

Por: María Paula Monastoque Bonses

El Encuentro Internacional de Periodismo (EIP) inició con tres conversaciones: la memoria como ejercicio urgente, la tragedia como narrativa pendiente y la impunidad como problema estructural. Desde distintas perspectivas como la denuncia, la experiencia personal, la investigación, la literatura y el trabajo institucional, el periodismo es y será un ejercicio que debe incomodar y documentarse en todas las áreas. 

Remembranza y ausencia a tres voces 

El primer espacio del EIP moderado por la decana Victoria González Mantilla, estuvo dedicado a la memoria de tres periodistas asesinados en Colombia: Julio Daniel Chaparro, Silvia Duzán y Orlando Sierra y a la vez se rindió un homenaje a Guillermo Cano, a cien años de su nacimiento. En esta conversación hablamos de resistir el olvido como parte de una tarea del periodismo. Durante la charla se abordó el impacto de estos asesinatos en sus entornos cercanos, el tipo de periodismo que hacían y los vacíos que dejaron. Fue una reflexión sobre las condiciones en las que se ha ejercido el oficio en el país. 

La conversación abordó también la manera en que el Estado ha fallado en investigar estos crímenes, la persistencia de la impunidad y las estrategias que los periodistas usan para continuar su trabajo en contextos adversos. Las historias de vida de estos tres periodistas se presentaron como ejemplos del tipo de trabajo que sigue siendo necesario: aquel que se desplaza al lugar de los hechos, que habla con quienes no suelen tener voz, que denuncia a pesar de los riesgos. 

Los cuerpos insepultos de Armero 

En la segunda mesa se conversó de la tragedia de Armero desde la perspectiva de la literatura, el trabajo comunitario y la memoria. Juan David Correa, autor del libro El barro y el silencio, y Francisco González, director de la Fundación Armando Armero, dialogaron sobre lo que implicó y aún implica la desaparición de un pueblo completo, y las múltiples formas en que esa pérdida se sigue viviendo hoy. 

La discusión partió desde la idea de que Armero no fue únicamente el resultado de una erupción volcánica. Hubo advertencias, hubo omisiones, hubo decisiones políticas y silencio institucional. Desde sus experiencias personales, ambos ponentes exploraron cómo se ha construido (y evadido) el relato sobre Armero. También se abordó el impacto social, económico y emocional de una tragedia que sigue sin cerrar. 

Se habló de la desaparición de menores, de las adopciones irregulares, de las madres que aún buscan a sus hijos en imágenes borrosas, y de los silencios que han reemplazado la verdad. La conversación planteó la necesidad de una narrativa que no niegue el horror, pero que tampoco se detenga en él. 

Hablar de Armero, dijeron, es también una manera de defender la vida que aún se construye en medio del vacío. 

Inocencia interrumpida 

El primer día cerró con un diálogo acerca de los abusos sexuales contra menores cometidos por figuras de poder, y las formas de encubrimiento institucional que han perpetuado estos hechos. Miguel Estupiñán, María Cristina Hurtado y Andrés Carmona compartieron investigaciones, datos, testimonios y análisis sobre el papel de las iglesias, la justicia y los medios frente a este problema. 

La discusión abordó los límites de la justicia eclesiástica, las dificultades que enfrentan las víctimas para denunciar, y la manera en que muchas veces las instituciones terminan protegiendo al agresor. También se habló de los efectos a largo plazo de estos abusos en la vida de niños, niñas y adolescentes, y del papel del periodismo para romper pactos de silencio y hacer visibles estas historias. 

El primer día del Encuentro Internacional de Periodismo fue un llamado a mirar de frente lo que aún no se ha resuelto.  

Conoce aquí las memorias del segundo día del encuentro: 

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