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El cuerpo como territorio de disputa 

Por: María Paula Monastoque Bonses

El segundo día del Encuentro Internacional de Periodismo exploró cómo los cuerpos se han convertido en escenario de múltiples violencias: desde el conflicto armado en Colombia, hasta las rutas migratorias del Darién y las redes de trata de mujeres en los Balcanes. Las tres mesas ofrecieron relatos que desbordaron la noción tradicional de víctima y cuestionaron las narrativas simplificadas.  

Cuerpo y silencio 

La jornada abrió con una conversación entre Gabriel Gallego y Alexandra Sandoval, moderada por Andrea Neira. El eje inicial fue la violencia sexual en el conflicto armado colombiano y su expresión diferenciada según el género, el territorio, el origen étnico y la orientación sexual. 

La discusión se centró en el trabajo de la Jurisdicción Especial para la Paz, en particular el macrocaso 11, que investiga las violencias basadas en género. Este proceso ha permitido identificar patrones sistemáticos que han afectado a mujeres, hombres, personas LGBTIQ+ y comunidades racializadas. Los invitados reflexionaron sobre cómo el patriarcado y las relaciones de poder configuran tanto la forma en que se ejerce la violencia como su interpretación. También analizaron el papel de los testimonios, las cifras y los marcos jurídicos, y subrayaron la importancia de reconocer que el daño causado tiene una dimensión moral que aún permanece sin reparación. 

Viaje al falso paraíso por el infierno cierto del Darién 

La segunda mesa del día fue una conversación entre Federico Ríos y Santiago Escobar. Ambos compartieron su experiencia al documentar el tránsito de migrantes por el Tapón del Darién, una de las rutas más peligrosas del mundo. 

Las imágenes y relatos construidos por Federico en los últimos años muestran cómo la selva, los cuerpos exhaustos, los objetos que se abandonan en el camino, las decisiones que no pueden deshacerse: todo aparece como parte de una narrativa que no busca la estética, sino la ética del registro. 

Se discutió la ausencia del Estado, la organización de redes de tráfico humano, las reglas impuestas por los mismos migrantes para evitar abusos y el peso simbólico del hogar que se deja atrás. También se abordaron los dilemas éticos del periodismo documental, la necesidad de no intervenir en las decisiones de quienes migran y la función que cumplen las imágenes como puente entre mundos que normalmente no se cruzan. 

Cuerpo femenino, entre la religión y el hampa transnacional 

La última mesa del día fue una conversación entre la periodista Alba Muñoz y la moderadora Laila Abu Shihab. Alba compartió la investigación que dio origen a su novela Polilla, basada en historias reales sobre el tráfico de mujeres en Bosnia durante y después de la guerra. 

A través de sus viajes, entrevistas y relatos de primera mano, la reportera mostró cómo las redes de trata se consolidaron con la llegada de empresas extranjeras y misiones internacionales tras los acuerdos de paz. Mujeres engañadas, vendidas, desplazadas o captadas por redes que operaban incluso con el consentimiento de actores llamados a protegerlas, fueron convertidas en mercancía. 

El segundo día del Encuentro puso el foco en los cuerpos como huella, como evidencia, como frontera y como archivo.  

Conoce aquí las memorias del tercer día del encuentro: 

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