Las nuevas masculinidades antipatriarcales
Por: Evelyn Acevedo Rueda
Aunque muchas cosas han cambiado, “ser hombre” en nuestra sociedad aún sigue significando lo mismo. ¿Qué pasa con los hombres que quieren comportarse de manera distinta a los mandatos?
Para hablar de las “nuevas masculinidades”, primero debemos entender el concepto de género. El género es una práctica social, es decir, un conjunto de acciones, relaciones y significados que las personas reproducen o transforman en su vida cotidiana. Raewyn Connell, socióloga y autora de “Masculinidades”, explica que la masculinidad no está en los genes, sino en cómo los hombres se relacionan consigo mismos, con otros hombres y con las mujeres, dentro de un sistema social que organiza el poder en torno al género.
Fernando Angulo, sociólogo y especialista en estudios de género y feminismo lo explica así
Diana Cárdenas es especialista en Estudios Feministas y de Género, magíster en Investigación Social Interdisciplinaria y docente del colegio Gustavo Restrepo IED. Ella nos explica cómo empiezan a construirse estas masculinidades en los jóvenes, empezando por su contexto familiar y su posterior encuentro con pares en la escuela.
Una de las características de la definición de masculinidad que hace Raewyn Connell, socióloga australiana referente en la definición de la masculinidad hegemónica, tiene que ver con cómo se define frente a otras subjetividades. La autora expone que ser “hombre” tiene sentido sólo en contraste con lo que se considera “ser mujer”, y también con lo que se considera “ser un hombre de verdad”. Así, los hombres construyen su identidad en oposición a lo femenino y a los hombres que no encarnan los valores dominantes. Por ende, esta masculinidad impacta en la experiencia de vida de los hombres al crecer: desde los juguetes genéricos hasta los estereotipos de género. Angulo lo dice de esta forma.
Manuel Roberto Escobar, profesor de la facultad de psicología de la Pontificia Universidad Javeriana y líder del grupo de investigación “Género y Nuevas Ciudadanías”, encontró que existen ciertos mandatos que condicionan la masculinidad en los hombres y tienen un impacto en cómo se identifican ante el mundo.
Algunas expresiones de estas masculinidades pueden llegar a ser violentas tanto en el ámbito simbólico como en el físico. Por ejemplo, Cárdenas pudo encontrar que los comportamientos más visibles en la escuela frente a la expresión de estas identidades masculinas son
Ahora bien, la masculinidad que estamos enunciando se trata de una muy contextual. Es decir, hay mandatos que pueden ser similares en diferentes contextos, pero no en todas las latitudes existen las mismas expectativas frente a lo que es ser o no ser “hombre”. Así lo explica Escobar
Entendiendo el concepto de masculinidad como construcción social y como parte de nuestro proyecto social, se empiezan a interpelar estos modelos de masculinidad y se buscan alternativas que rompan con ellos. Por ejemplo, las masculinidades anti patriarcales. Una de las críticas más fuertes hacia el movimiento feminista por parte de muchos hombres es la pérdida de privilegios en la sociedad dados los reclamos sociales que el movimiento ha ayudado a movilizar. Sin embargo, analizando más a fondo los mandatos de la masculinidad y el esquema vertical en el cual se ven involucrados los hombres, podemos darnos cuenta de que, más que perder privilegios, los hombres también se ven afectados por los estereotipos y mandatos de la masculinidad hegemónica. Allí nacen posturas que defienden “una nueva forma de ser hombres". Por ejemplo, Fernando Angulo defiende, entonces, unas masculinidades anti patriarcales que permiten alcanzar un verdadero bienestar para el hombre dentro su contexto social. Lo explica de esta manera
La paternidad es un ejemplo esencial para entender las masculinidades anti patriarcales, porque abre el espacio para que los hombres puedan ejercer el cuidado por medio de la crianza y la educación de los hijos, involucrándose al mismo tiempo en las actividades del hogar. Esto rompe de manera directa con el estereotipo del hombre únicamente proveedor. Por lo tanto, practicar esta nueva forma de identificación reconstruye tanto el concepto de masculinidad, como el concepto de familia, que influye en la percepción de nuevas generaciones.
Ahora bien, ¿Por qué se habla de masculinidades anti patriarcales y no de “nuevas masculinidades”? Aunque muchas personas reconocen este cambio en la construcción de identidad del hombre como “nuevas masculinidades”, no son realmente nuevas ni recientes. Así lo explica Angulo
En ese sentido, los antiguos y los nuevos estudios de masculinidad han sido fundamentales para identificar, por ejemplo, causas o agravantes de trastornos y problemas de salud mental en hombres. Los principales mandatos de la masculinidad no permiten la vulnerabilidad, lo que dificulta la búsqueda de apoyo. Entendiendo esto, desde la posición gubernamental se han creado iniciativas y colectividades que se enfocan en dar atención emocional y orientar a los hombres de manera diferencial.
Por ejemplo, la línea Calma que operaba en Bogotá y hacía parte de las estrategias del distrito para crear instituciones con enfoque de género o la organización de la sociedad civil, Hombres Diversos, que trabaja desde la perspectiva de género, los derechos humanos y las identidades masculinas, ofreciendo consultorías, asesoramientos y programas que aborden la construcción del género y problemáticas específicas.
Escobar dice que aquí es donde cobra importancia la creación de espacios seguros y genuinos de conversación, así como otros modos de comunicación que generen un apoyo colectivo entre hombres
En 2019 Diana Cárdenas, junto a Sindy Díaz Better, realizaron una investigación para su posterior exposición en una ponencia del Congreso Internacional ALAS. “Entre lo ‘real’ y lo ‘ideal’: Construcciones sobre masculinidad en estudiantes de educación secundaria”. Cárdenas indagó, a través de los dibujos, la construcción sobre el concepto de masculinidad que estudiantes de secundaria tenían a partir de sus experiencias en distintos entornos. Este recurso les permitió darse cuenta del reclamo por una masculinidad diferente en los jóvenes.
Podemos concluir entonces, que la estructura patriarcal que promueve un modelo de masculinidad que se basa en estereotipos específicos, afectan tanto a las mujeres como a los hombres en su vida social, en su estado físico y psicológico, y en su relación con las instituciones. Existe la responsabilidad de participar e incentivar otros modelos de masculinidad empáticos e integrales para construir sociedad, entender que este es un proceso complejo, que tiene sus dificultades y que siempre se crean prejuicios pero es un modelo que puede, debe y se está reconstruyendo, un proceso que involucra a todos, hombres y a mujeres, y que busca mejorar la calidad de vida de todos y promover una sociedad igualitaria y justa.



