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La lucha contra la hegemonía patriarcal

Por:  Álvaro Raúl Tobos Castro

A pesar de las transformaciones sociales y culturales que hemos vivido en nuestro país, todavía sigue latente una hegemonía por la que debemos seguir firmes, la lucha contra la hegemonía patriarcal. 

Para entender la hegemonía patriarcal que ha predominado en Colombia durante muchos años, se va a tener en cuenta el concepto de patriarcado desde la época del conflicto armado. El patriarcado es un sistema social totalmente dominado por los hombres que tienen superioridad de poder sobre las mujeres. La historiadora Gerda Lerner (1986) lo plantea como “la manifestación e institucionalización del dominio masculino sobre las mujeres y niños/as de la familia y la ampliación de ese dominio sobre las mujeres en la sociedad en general”. 

Manuel Roberto Escobar es docente e investigador de la facultad de psicología de la Universidad Javeriana. Él nos explica, desde su investigación llamada “Masculinidad y homoerotismo en contextos castrenses de Colombia”, cuáles son los mandatos de masculinidad que se han establecido durante el conflicto armado colombiano y que se han generalizado históricamente en la sociedad

Según la antropóloga Rita Laura Segato los mandatos de masculinidad se refieren a: “Los imperativos que ha de cumplir el varón, para desempeñarse como tal, desde que nace hasta que muere, incluyendo el cómo ha de comportarse frente a las mujeres. Se le impone una visión que ha de tener de las mujeres, en primer término, como objetos de conquista para fines sexuales y, más tarde, para lograr la reproducción de su estirpe. Se le enseña a seducir, a conquistar y a tomar a la mujer a la manera de un territorio ganado en una guerra”.

Andrea Neira menciona unas verdades que no hemos querido aceptar dentro de las construcciones de identidad de género

Existen varias verdades incómodas dentro de la implementación y la efectividad de la paridad de género. Por ejemplo, cuando los partidos políticos utilizan sus cuotas de género como formalidad, dejando a las mujeres en las últimas casillas sin tantas posibilidades de ser elegidas. Al mismo tiempo, algunas mujeres son contratadas solo para reforzar la imagen del movimiento político o del equipo de trabajo, sin valorar sus habilidades o sus aportes al grupo. También la igualdad formal no garantiza la igualdad real, dejando en evidencia que cuando las mujeres se encuentran en cargos legislativos, padecen de violencia política, acoso y estereotipos. 

Manuel Roberto Escobar explica el período de tiempo en el que está enfocada su investigación y el origen de los estudios de masculinidad en Occidente

Los hombres participan menos en las labores del hogar porque naturalmente existen roles de género tradicionales que se han mantenido en el tiempo. Por esa razón, recae principalmente en las mujeres. A pesar de algunos cambios, estas responsabilidades se siguen viendo como responsabilidades femeninas, además, se consideran pesadas desde una perspectiva social. Hay factores históricos como los roles de género tradicionales que se han transmitido especialmente desde la infancia señalando qué tareas deberían hacer los hombres y qué las mujeres. Además, en cuanto a las expectativas culturales se tiene el imaginario de que el cuidado y el trabajo doméstico son responsabilidad femenina. Asimismo, las mujeres son también encargadas de desarrollar la planificación del trabajo en el hogar, lo que agrava más la carga mental. 

Andrea Neira señala que el género se concibe como una identidad de género y no como sujetos concretos.

Los principales tipos de identidad de género son el cisgénero, que se refiere a las personas cuya identidad de género coincide con la que se les asignó al nacer. Por ejemplo, una mujer cisgénero es alguien que nació como mujer y se identifica como mujer. El transgénero, que es la identidad de género que no coincide con el sexo asignado al nacer. Por ejemplo, significa que una persona trans puede haber sido asignada como hombre al nacer y sentirse como mujer. El transexual se refiere a las personas transgénero que han elegido o desean modificar su cuerpo para que coincida más con su identidad de género. El no binario es una categoría amplia para quienes su identidad no se ajusta a las normas binarias tradicionales de ser solo hombre o mujer. 

Manuel Roberto Escobar señala los significados de ser hombre desde las teorías de masculinidad y su conexión con el tema de las relaciones de poder y las mujeres

El concepto de masculinidad hegemónica nace en 1985 y surge cuando se impone un comportamiento masculino generando situaciones de desigualdad y reproduciendo modelos atractivos de hombres violentos. Este tipo de masculinidad tiene como característica una posición dominante de los hombres y una subordinación de las mujeres. Se tiene como estereotipo al hombre exitoso, atractivo, seguro y capaz de dominar toda situación que se le presente. Además, al ser un modelo “exitoso”, los hombres lo reproducen y legitiman su poder a través de la propia cultura y las organizaciones sociales.

Andrea Neira subraya las categorías sobre las que se enmarca el género, la identidad de género y sus variantes

Podemos concluir que la hegemonía patriarcal es un modelo que se debe seguir cuestionando en los espacios públicos, que debe tener más relevancia en espacios de debate como el congreso de la república, en los que se garantice mayor participación de las mujeres en estos espacios. Además, hay que hacer una delimitación muy específica de los mandatos de masculinidad, que determinen hasta qué punto rompe con los derechos de las mujeres y cómo, precisamente, las mujeres pueden construir más espacios de participación ciudadana para romper aquellos estereotipos que se han construido tradicionalmente para que podamos construir categorías de género y resignificar la identidad de género en busca de una sociedad más equitativa. 

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